jueves, 30 de enero de 2014

La lectura en los hoteles

En la última década y como dice la canción, me he vuelto un hombre práctico que reside en un piso céntrico, regando flores de plástico y pendiente del teléfono. Y eso de ser un hombre práctico, lo llevo a rajatabla cuando por motivos profesionales principalmente, salgo de la ciudad y me alojo en un hotel: cuando estoy fuera, me olvido totalmente de la lectura, para aprovechar todo el tiempo que estoy fuera. Al máximo. Vamos que apenas si duermo, pensando en recuperar todo ese sueño atrasado al volver.

Y ahora que a mi me ha dado por no leer en los hoteles, es cuando los hoteles me anuncian que tienen no se cuantos libros a mi disposición. A mi, que antes siempre viajaba con un libro de cabecera, aunque reconozco que siempre llevo en el móvil y en el tablet el libro "la historia interminable". No lo leo, pues ya lo he leído un montón de veces, pero como no ocupa apenas espacio y no pesa, pues lo llevo en formato electrónico obviamente. No me preguntéis por los motivos de llevar ese precisamente y no cualquier otro, pero ese es el que llevo.

En más de una ocasión, he pensado incluso en pedir a las editoriales a las que habitualmente suelo comprar, como por ejemplo Ediciones Albores, que me faciliten una copia en digital de los libros que ya les he comprado, para así en los ratos muertos que estás esperando en cualquier sitio, continuar leyendo el mismo libro que tengo en casa y por el que ya he pagado mis buenos dineros. Ignoro si se podrá hacer, aunque en principio no le veo inconveniente alguno.

Y mira que los salones de los hoteles e incluso sus bibliotecas, son sitios amplios, cómodos y que invitan a la lectura, pero en los últimos años cuando salgo de la ciudad, es para aprovechar hasta el último minuto, y no siempre trabajando.

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